lunes, 30 de noviembre de 2009

Nugae

Si Dios existe, es mi enemigo, porque me sacó a mi gatita.
Algo tan ridículo como llorar la muerte de un gato o un pájaro o un perro o un pez, puede llegar a ser el único hecho verdadero que haya tenido lugar en la humanidad. Me atrevo a decir que sólo creería en ese llanto entre todos los demás.

Laméntense, oh, Venus y Cupidos
y cuantos hombres distinguidísimos existen!
Ha muerto el gorrión de mi muchacha,
el gorrión, las delicias de mi amada,
al que aquella amaba más que a sus ojos.
Ciertamente era de miel y conocía a su
propia dueña como una hija a su madre
y no se movía de su regazo
sino que saltando a su alrededor, unas veces hacia acá y otras veces hacia allá
piaba constantemente sólo a su señora.
Este ahora va a través de un camino tenebroso,
hacia allí, de donde dicen que nadie regresa.
Pero que sea para vosotros malo, malvadas tinieblas
del Orco, que devorais todas las cosas bellas!
Me habéis quitado un gorrión tan bello.
Oh, desgracia, el hecho de que, mísero pájaro,
los ojitos hinchaditos de mi muchacha
enrojecen por tu obra, llorando ahora.

Catulo