Llueve en Caballito,
llovizna en realidad.
Bajo la cabeza cubriéndome
de las gotitas
y veo el embaldosado embadurnado por
los soretes de los
tractos laxos de los
caninos de los
dueños paquetes de los
dptos del
centro de
Caballito,
que dejan a sus mimados en manos
de los mugrientos paseadores.
Demasiados perros como para embolsar sus variopintas producciones
que ahora brillan como pequeños y peligrosos obstáculos de colores llamativos,
humedecidos por las gotitas de lluvia.
Sus colores se avivan y contrastan con el trasfondo trémulo
de las veredas.
Caballito se alegra con su llovizna y sus soretes.
miércoles, 19 de agosto de 2009
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caballito, belgrano, palermo.. entre muchos otros
ResponderEliminarson una mierda..
sus veredas lo cantan a viva voz