viernes, 3 de julio de 2009

En la cima de una curva ascendente de mal humor

Estoy en la cima de una curva ascendente de mal humor que crece desde hace una semana. Con cada roce de las personas a mi alrededor estoy más cerca de gatillar mi arma mental. Darle en el punto exacto del ser. Desaparecerlo. Destruirlo.
Mi cuerpo quiere irse, yo quiero raparme la cabeza, las cejas, el cuerpo. Quiero salirme de control como Britney, y mostrarle la bombacha al mundo a través de las cámaras; quiero morir de sobredosis como Michael, y que en cada casa me recuerden durante una semana; inyectarme suero en las venas, y flotar en coma, dentro de una cámara de oxígeno. Quiero comprarme un esclavito brasilero como el que tiene Madona para que me bese todo el cuerpo hasta que yo lo determine, y hacerle lo que ningún hombre me permitiría. Quiero sangrar hasta que con la sangre se vayan mis ovarios y el útero. Quiero estar vacía, y no llena de nada.
Quiero que todos vean que están hinchados de nada, que la nada les sale por los ojos, por la boca… que nada de lo que dicen le interesa a nadie…que todo lo que piensan es una construcción convencional, que lo que los une a los demás es sólo una opinión común e impuesta e irreal.
Cuando uno solamente ve otros absolutos que sólo encuentran interés en sí mismos, que no saben ni van a saber lo que uno piensa realmente, cuando es imposible lograr que otro sepa lo que uno cree, y sabe que no lo puede decir, lo único que queda es odiar. Es lo único que llena, lo único que hace que el cuerpo siga, lo que me hace caminar más rápido para llegar primero. La potencia de nuestro espíritu es odiar a los demás y amarnos a nosotros mismos. Lo que nos queda es odiar a los otros por dejarnos solos, y porque ellos mismos no se dan cuenta de que están solos; no se dan cuenta de que lo que creen no es realmente lo que creen porque no pueden ver su forma, y solamente es la conciencia de la forma la que revela la arbitrariedad, la que separa lo convencional de lo natural, la que hace que pensemos más allá de lo básico y lleguemos a lo fundamental.
Pero lo peor, lo que hace que llegue al punto más alto de mal humor, lo que trae el consuelo y mayor odio, es saber que son las hormonas inconcientes de mi cuerpo las que una vez por mes traen la angustia que me hace salir de lo convencional. ¿Entonces al final era natural? ¿Lo convencional también es natural?
¿Soy un simple animal con aires de superioridad intelectual que para mayor idiotez sólo puede responder a ciclos naturales? ¿Soy una hembra atada a lo primigenio cuyo pensamiento se limita a una serie de instintos, de procesos físicos? ¿Tengo que alegrarme por pertenecer a un todo natural y primitivo, alejado de los laberintos hedonistas y narcisistas (palabras convencionalmente aprendidas) del autoconocimiento de nuestra época, que a lo único que llevan es a los extremos, a las consecuencias de lo que realmente buscamos? ¿Tengo que pensar que lo que creo no es producto original de mi cerebro separado de todos los demás, sino que en realidad está incluido y es esperable dentro de unos procesos naturales, y dados, para peor, por unas condiciones de posibilidad características de la época?
¿Porqué no consolarme? ¿Cuál es la diferencia? Cuando la sangre fluya me voy a olvidar de todo.

3 comentarios:

  1. te amarás tanto como a los otros
    te odiarás tanto como a los otros

    serás tan natural como puedas ser
    y el resto serás sonrisas
    hermosas, como toda mujer

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  2. Guauu, mira el demonio....
    "La vida consiste en arder en preguntas" dijo Artaud, y este escrito no refleja más que ese camino y el odio a los que no siguen ese camino.....A esto se suma la cuestion sujetiva de genero inentendible desde el ser masculino .....¿Que más decir? No mucho más....

    Salud

    POLKPCCHICO

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